El Partido Popular es una auténtica caja de sorpresas. De boca de su secretaria general, ayer nos sorprendía afirmando que el Partido Popular es el partido “de los trabajadores”. Sin lugar a dudas, se trata de una estrategia nada improvisada, pues es algo que viene repitiéndose en los últimos tiempos. Venimos escuchándolo desde hace tiempo, pero quizá hayan tocado límite al autoproclamarse “el partido social y progresista” en España. Alegan ser el partido de los trabajadores y que “protege a los pensionistas” porque fomentan la creación de empleo.
Parece que algo no nos cuadra. Tenemos a un partido de izquierdas en el gobierno, y sin embargo, el principal partido de la oposición encuentra como mejor estrategia para captar votos los tarjets que tradicionalmente han venido siendo del PSOE, el ‘partido obrero’… Se me ocurren varias hipótesis. Una es que ciertamente el PSOE esté llevando a cabo una política ‘de derechas’, aunque sea motivado por la crisis y aleguen viene dirigida desde Europa (otros países europeos no han optado por las mismas salidas), y que el PP acuda en auxilio de tantos y tantos trabajadores olvidados y desamparados. Otra sería la desvirtuación ideológica que tradicionalmente ha venido presentando el PP. Es cierto que han venido des-definiéndose últimamente para adaptarse al electorado y captar mayor espacio social. Ya lo hicieron en su tiempo, pero esto parece que va demasiado lejos, creo yo. Casi diría que roza el populismo que tanto desprecia en Latinoamérica. Se me ocurre también, que este posicionamiento pudiera ser consecuencia de un estiramiento conceptual de algunas palabras. A mí, que el PP se erija como el Partido Progresista en España no se si me causa risa o estupor. No hay más que recordarles en algunas manifestaciones orquestadas por la Conferencia Episcopal, por ejemplo, o su postura conservadora en muchas cuestiones, para ver que algo chirría. A efectos prácticos, que no ideológicos, el PP viene representando la ‘derecha’ española. Una derecha peculiar, o incluso hasta cierto punto, heterodoxa, pero al fin y al cabo derecha. Sin embargo, ahora sólo le falta erigirse como el partido verde. Al fin y al cabo, como subrayan en sus estatutos, el partido tendría por finalidad “ampliar la base de apoyo social y electoral del partido abriéndolo a otras corrientes o sensibilidades políticas ”. Están ansiosos, y la verdad es que no se entiende a que responde este ansia, dados los resultados de todas las últimas encuestas sobre intención de voto…
Además, y descendiendo a la esfera regional, podemos encontrar otro curioso caso que nos muestra los golpes en forma de declaraciones con que nos asesta el PP. El Partido Popular es el verdadero partido regionalista de Murcia. Hace algunas semanas lo afirmaba el presidente Valcárcel respecto a la hipotética creación de un partido de este estilo, pero en una entrevista publicada en el diario ‘La Verdad’, el presidente de la Asamblea Regional, Francisco Celdrán, insistía en esta idea. El PP, regionalista. ¿Pero no era el PP el partido que vertebraba y unía España? ¿no era el PP el que nos vendía que era el defensor del Estado español? Insisto en que nos vendía, porque era lo que hacía, era parte de su discurso. En la realidad, podíamos ver como en Valencia defendía que el Tribunal Supremo de esa comunidad fuera la máxima instancia judicial, pasando por alto al Tribunal Supremo, o como respecto al tema del agua defiende posturas distintas y excluyentes en Castilla-La Mancha, Aragón, Murcia o Valencia.
No se dejen engañar, el partido progresista en España es Unión, Progreso y Democracia, el resto meras intentonas de ganar espacio social y electoral. Podemos advertir en este sentido, como ahora intentan ganarse el electorado de UPyD. El PP coge cierto miedo en Cataluña, y opta por copiar ideas, e incluso eslóganes de campaña de UPyD. Seguro que lo intentarán en el resto de España…
